Supongo que muchos de vosotros habéis visto Los Aristogatos, una famosa película de Disney. Trata sobre la vuelta a casa de Duquesa, una gata cuya dueña es una anciana muy rica, ya que el mayordomo de su ama los ha abandonado lejos de su hogar para hacer creer a la mujer que sus gatitos, a los que iba a dejar su gran herencia, estaban muertos. Entonces, Duquesa, se encuentra con Tomás, un gato callejero. Este empieza a sentir algo por la gata de clase alta, y le ayuda a regresar a casa con la ayuda de unos amigos suyos, que son músicos de jazz. Os dejo el enlace a uno de sus mejores momentos.
Bueno, Disney tienen más películas en las que el jazz tiene cierta importancia. La primera que me viene a la mente es 101 Dálmatas, en la que el dueño del perro es compositor de jazz. Las bandas sonoras de las películas de Disney, y también las de Pixar, suelen utilizar bastante este género musical. En fin, voy ya al tema.
Hace un rato estaba en casa y quería llamar por teléfono, y decidí salir fuera porque hacía buena temperatura. Mientras estaba en ello, vi que un gato estaba mirándome en el parque donde estaba hablando. Me llamó la atención porque no se movía, y parecía estar bastante tranquilo. Decidí acercarme mientras estaba todavía al teléfono, y el gato empezó a andar alrededor mío. Esto me sorprendió todavía más, porque sé que estos animales son bastante ariscos. Además, tengo un perro y su olor no pareció provocarle desconfianza alguna.
Cuando terminé la llamada, en mi asombro, intenté tocar al gato porque parecía estar limpio (estaba impoluto). Esto no sé si es apropiado hacerlo, porque podría arañarme o morderme y transmitirme alguna enfermedad, pero, no sé, el gato parecía inofensivo. Al fin, le acaricié y pareció estar muy a gusto. Creo que tenía más miedo yo que él (o ella), porque a los gatos (al igual que a los pechos grandes de mujer) les tengo cierto respeto. Al final el gato terminó, no sé cómo, sentado al lado mía en la puerta de mi casa ronroneando mientras le acariciaba. Se subió encima mía, se tumbó a mis piernas y estuvo bastante tiempo al lado mío.
Yo estaba empezando a cogerle cariño al gato, pero no podía quedármelo porque, como he dicho antes, tengo un perro. Además, mi perro es bastante posesivo. Así que no sabía muy bien cómo separarme de él. Lo que yo no había pensado es que ese era un gato jazz, un alma libre, al que yo importaba bastante poco. En cuanto vio a otro de sus colegas me miró, estuvo unos largos segundos con la vista fija en mí, y se fue por ahí a seguir vagando por las calles.



Que maravilloso era cuando los dibujos animados llevaban banda sonora de jazz era divertidisimo: Tom&Jerry, Bugs Bunny, La Pantera Rosa…
Muy guay el post. Un saludo